24 marzo 2012

Riviera Maya Film Festival: Día 4 (Trishna, Arirang, Lívida, Silvestre Pantaleón, El hombre que vivió en un zapato y más)

Por @ElCastillo

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Trishna, Arirang, Lívida, Silvestre Pantaleón, El hombre que vivió en un zapato.

Cuarto día del festival, contando la inauguración, y aún no aparece el filme que definirá el evento; aún no aparece el filme que genere emoción en el público general. Aún no aparece esa joya por la que gira RMFF, al menos para un servidor. Los filmes de hoy, después del salto:

Iniciamos el día con Silvestre Pantaleón. Documental del director Roberto Olivares, nos presenta a don Silvestre, pueblerino nahua de Guerrero al que le aqueja un dolor físico, cree que se debe a un mal salido del panteón. Para pagar una limpia, que es muy cara, lo vemos trabajando lo que sabe hacer: objetos religiosos de palma y fibra de maguey. Además, se le encarga la cuerda para la procesión del Santo Arcángel Miguel en una próxima festividad. Pues bien, el documental es prácticamente lo que dice; lo vemos trabajando la cuerda, ir por el material al desierto, platicar con vecinos, al mismo tiempo que habla un poco sobre él y sus males.

El documental no es pretensioso en torno a la estética, muestra la realidad tal cual sin tanto adorno, sin embargo, no creo que la vida de esta articular persona sea lo suficientemente fuerte como para sostener la película. Sí, para saber de indígenas podría servir, pero hay varios más que transmiten en televisión profundizando más ya sea en sus religiones, tradiciones y cultura. El doc gira entorno a este personaje, digamos el protagonista, quizá llegue  a generar conexión con un público accesible, pero en general, no propone nada nuevo. Bien filmada, pero le falta esencia.

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Después toco el turno de Trishna del director británico Michael Winterbottom. El filme inicia en India, un grupo de amigos andan de viaje por el colorido país asiático, cuando uno de ellos conoce a Trishna de quien rápido se enamora. La cinta continúa como seguiría una chick flick norteamericana, incluso la fotografía es bastante americana, pero aquí no hay comedia, solo un drama amoroso que parece sería una gran excepción en la filmografía del inglés. Pero, éste no es el típico chick flick romántico, ya que como bien saben los que conocen al director, siempre le gusta insertar ese elemento que tome por sorpresa al espectador en cuanto a predictibilidad.

Es casi, hasta la última media hora cuando el filme da un sutil giro que desembocará en la muerte de un personaje importante, o quizá más. Freida Pinto ofrece una actuación sólida, aunque no desarrolla una personalidad propia ante nosotros, las últimas escenas contienen alto contenido psicológico donde se ve ‘tiesa’, insensible e indiferente ante la escena que requiere alto contacto visual con el público. Haciendo a un lado este punto, el desarrollo de su humilde e ingenuo personaje termina, después de humillaciones y penas, en una muy interesante, y realista, tragedia griega.

INCIDENT

A continuación, seguía el filme de ‘terror’ The Incident, desgraciadamente, llegué 15 minutos tarde y a la hora, hubo fallo en la electricidad, que no controla el festival, y la cinta se interrumpió y eventualmente se canceló. Los 15 minutos perdidos no eran gran cosa según mi deducción conforme veía el filme, tampoco era un filme complejo hasta lo que vi. Unos cocineros en un asilo mental son pronto presa de un ‘apagón’ donde varios internos aprovechan para escapara y matar a uno que otro guardia. Desconozco si el filme era un suspense o si el final le daría un tono sobrenatural que al menos, por lo que vi, sugería. Lo poco que vi de actuaciones, está por los suelos. Favor de evitar hasta nuevo aviso.

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Pude ver también el nuevo filme (¿o documental?) del cineasta coreano Ki-duk Kim: Arirang. Como sucedió con Ánima el jueves, aquí el director está auto-descubriéndose así mismo después de una depresión causada por un suceso en su último filme donde una actriz estuvo a punto de morir. Él se siente culpable y su creatividad artística se fue a los suelos. Tres años pasó en el asilamiento, hablando consigo mismo, quejándose, alabándose, culpándose. Todo esto no es culpa de un público que por azar del destino se encuentra con este filme en un cine. Éste tipo de caprichos de directores en el abismo emocional debería mejor quedarse con su psicólogo y no drenar todo ese sentimiento con una película que obviamente llegará a un público que no encuentra nada valioso en sus debates mentales. Un filme para saltar, a menos que seas muy fan de este director que sin duda ha hecho grandes obras, pero esto no tiene valor culturalmente y artísticamente hablando.

Los Últimos Cristeros

Fue el turno entonces de Los Últimos Cristeros, filme del cual, junto con pocas personas, fui admirador.  Ambientada en el año 1926, en el norte del país, el Presidente Plutarco Elías Calles impone el manifiesto de cerrar todo lugar conectado con la religión; las iglesias serían cerradas, los sacerdotes enviados al extranjero, castigos a quienes se les vea con artículos religiosos e incitar a cultos. Sin duda, un tema tabú hasta nuestros días del que poco se ha hablado, pero menos aún en el cine.

Los Cristeros no es un filme bélico como los que nos tiene acostumbrados Hollywood, sino que es un filme pasivo, altamente contemplativo, y pausado. Cargado con drama que no se ve pero podemos atisbar en las mentes de estos guerrilleros ‘de Dios’ que dan todo por lo que creen, la cinta es muy reflexiva, proyectada por una excelente dirección y fotografía. No cuenta con mucho diálogo, sino que supone al espectador como alguien que puede ‘sentir’ la tensión en el cuerpo de estos personajes que en cualquier momento pueden ser alcanzados por una bala como vemos al inicio del filme, logrado muy bien. Está en la línea contemplativa de el filme reciente Meek’s Cutoff, quizá no sucede mucho en pantalla, quizá el final no sea convencional, pero sabemos cómo acaba ese capítulo de la historia de México y un final convencional saldría sobrando. Pondrá a prueba la paciencia e introspección del público, pero es un filme que debe verse, no tanto por el contexto histórico sino por que refleja, quizá de manera realista, los días que vivieron esos hombres en el desierto, buscando alimento, peleando por una mayoría religiosa que se mantenía callada por miedo. Estos hombres son héroes de la libertad de culto y expresión de los años 20’s e inicios de los 30’s del pueblo mexicano. El director franco-mexicano Matías Meyer debería estar orgulloso.

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Penúltimo documental del día, El Hombre que Vivió en un Zapato resulta ser bastante simpático por su personaje maniático central, el Güero, una singular persona que está, al menos para mí, loco. Antes de casarse con su esposa, la encerró en una habitación durante un año para probar su amor; la llevó a vivir a un basurero con unos colchones y pocas cosas más; vivieron en un zapato gigante por varios años, además de que cuenta con bastantes ideas extrañas sobre el universo y las matemáticas. Por su nula lucidez, todo lo que sale de su boca nos causa gracia, es comedia involuntaria, pero como avanza el filme ya no te da risa, te da pena y empatía al mismo tiempo. Un personaje que no está consciente de su locura y que ha jalado a su hijo y esposa a un mundo irreversible de manías. Él es un gran personaje, que te atrapa, te cautiva, al igual que sus amigos que tienen cierta locura del que todos son piezas de rompecabezas. Simple y directo, al igual que completo resulta ser este documental. Se contó con la presencia de la directora Gabrilla Gómez Mont a quien muchos le dieron las gracias por compartir esta historia con la que se identifican y se sienten atraídos. No miento al decir que uno que otro espectador terminó en lágrimas. Un filme altamente emocional para los que no piden demasiado.

Lívida

Para terminar el día, vimos Lívida, segundo filme del par francés Alexandre Bustillo y Julien Maury, todavía en el género de terror, y como sucedió en la primera, el suspense nunca terminó de cuajar. Lucy deberá visitar la casa de una anciana en coma en su primer día de trabajo, que vive en una mansión y quien se dice, posee un tesoro dentro de su casa. Avaricia es lo que incita a Lucy, a su novio y un amigo a visitar la casa de noche y claro, nada sucede como debería.

Una suerte de haunted house film con nada original, quizá en el origen de la misma ‘maldición’ sí, pero todo lo demás hasta el ridículo final resultan hasta cierto punto, predecibles. Elementos a destacar son el maquillaje, la dirección de arte y la fotografía, reunidos armoniosamente podría sacar adelante cualquier cosa, pero aquí simplemente se derrumba. La primera hora es de suspense que ni convence ni atrapa, que desemboca en gore con el simple hecho de disgustar y crear algo en el espectador que la primera hora no logró. Un ridículo final, someras actuaciones, hacen por segunda vez, un mal paso para el par de directores que según parece, seguirán en el género.

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